COMUNICADO DE PRENSA DEL GRUPO DE INFORMACIÓN SOBRE TRATAMIENTOS (TIG)

31 de Octubre de 2007

Con copia a: La presidencia de la República, el Ministerio de Salud Pública, el gabinete ministerial, SANAC, ANC, MRC, y otras terceras personas interesadas en el tema

 

OCTUBRE DE 1957: TALIDOMIDA Y EMBARAZO

OCTUBRE DE 2007: AZT Y EMBARAZO

OTRA TRAGEDIA ANUNCIADA QUE AFECTA A INCONTABLES NIÑOS MATADOS Y MUTILADOS

Este mes se cumplen cincuenta años desde que el fabricante de productos farmacéuticos alemán Chemie Grünenthal comenzó a comercializar la talidomida, que se prescribía  a las mujeres embarazadas como tranquilizante y antiemético.  Todos conocen muy bien la tragedia consiguiente de miles de niños matados en el útero o que nacieron con los miembros atrofiados de manera monstruosa y/o con deformidades de los órganos internos.

Pero poco se sabe que otros miles de niños  sufrieron daños neurológicos como sordera y daño al sistema nervioso acompañado de dolores que duraban toda la vida, y aun fueron más los que sufrieron daños que no dan lugar a síntomas visibles, que dañaron su salud en modo permanente y redujo su calidad de vida.

Tampoco se conoce mucho el hecho de que la talidomida logró superventas, tanto sola como combinada con otros fármacos, cuya supuesta seguridad en el embarazo fue ensalzada pues era un punto fuerte para su fabricante, y por lo tanto los médicos preocupados y bienintencionados la recomendaron a las mujeres embarazadas.

Aunque se prescribieron millones de recetas de talidomida antes de que en 1962 fuera retirada de los países occidentales, solo aproximadamente 10.000 niños fueron mutilados por el fármaco. Por lo tanto, viendo estas cifras, se puede decir que una mujer la puede tomar durante su embarazo pues es segura, porque el riesgo de que su bebé sea dañado por el fármaco es pequeñísimo. Pero hoy en día en los países occidentales es impensable que se recete a una mujer embarazada un fármaco que podría dañar al niño que lleva en su vientre. Y seguramente nunca se lo recetaría si se trata de una mujer blanca.

Muchos de los daños que causó la talidomida a los niños aun no nacidos fueron horribles y manifiestos, y por consiguiente los periodistas los pudieron denunciar fácilmente en  los medios de comunicación. Por ello se considera al episodio de la talidomida como el peor desastre farmacéutico de los tiempos modernos. Pero no es así, pues justo antes lo había precedido otro desastre incomparablemente más grande. Desde 1910 hasta el final de los años cincuenta, los médicos continuamente inyectaban Salvarsán (arsénico) a las personas que les habían diagnosticado sífilis, utilizando la prueba de Wassermann (que ahora se admite que era completamente no específica  e inútil) – un tratamiento que había sido autorizado oficialmente en 1934 por la Organización de la salud de la Liga de las naciones. También había sido autorizado para las mujeres embarazadas para prevenir la transmisión materno-fetal de la enfermedad. Al arsénico, que en aquel entonces ya se sabía que era extremadamente tóxico, hoy en día se lo clasifica oficialmente como el veneno más mortal que existe para los seres humanos, considerándolo desde el punto de vista del riesgo de contacto, según el Departamento de sustancias tóxicas y de registro de enfermedades.

Durante cincuenta años, los médicos consideraron que los niños que habían sido matados en el útero, o que habían nacido con cáncer, o ciegos, sordos, paralíticos, con retraso mental, y aparte de esto con daño cerebral, malformaciones y/o muy enfermos y que morían, se habían contagiado de sus madres la “sífilis congénita”  – una enfermedad que antes era común pero que casi desapareció cuando se abandonó el tratamiento con arsénico que se prescribía a las mujeres embarazadas. El inmenso error médico y la tragedia humana que causó la suministración de arsénico prescripto por esos médicos preocupados y bienintencionados durante medio siglo, con la promesa de que se trataba de un tratamiento curativo y preventivo de la sífilis, supera enormemente a la tragedia de la talidomida. Pero los periodistas casi no lo saben y por lo tanto hoy en día la gente en general no tiene conocimiento de ello.

El 1 de este mes, cuando se cumplen cincuenta años del comienzo del horror de la talidomida (que continúa en los países en vías de desarrollo, especialmente en Latinoamérica), la Campaña para la promoción de los tratamientos (Treatment Action Campaign, TAC) impuso al gobierno sudafricano que proporcionase AZT a las mujeres embarazadas seropositivas, en su mayor parte negras y pobres.

Es algo que los periodistas conocen poco, y por lo tanto la gente en general tampoco lo sabe, que el AZT es un veneno celular, desarrollado deliberadamente en 1961 por el Dr. Richard Beltz para matar células sanguíneas y para ser empleado potencialmente en la quimioterapia del cáncer, para tratar la leucemia1.

Desde que en 1987 se introdujo al AZT como fármaco para el Sida, después de un ensayo clínico terriblemente corrupto2, cientos de investigaciones han demostrado que el AZT es extremadamente tóxico para todas las células del organismo humano3 – algo que era previsible, si pensamos que el AZT fue sintetizado específicamente como un veneno para matar a estas células. Se puede encontrar un análisis breve de este tema en el panfleto ¿Por qué el Presidente Mbeki y la Dra. Tshabalala-Msimang nos ponen en guardia contra el uso de los fármacos antirretrovirales como el AZT?4

Prácticamente, los periodistas no lo saben, y por lo tanto casi tampoco lo sabe el público en general, que de acuerdo con su efecto farmacológico fundamental, como buen veneno celular, los resultados de decenas de estudios demostraron que los niños expuestos al AZT en el útero y tras el nacimiento gracias a esos médicos preocupados y bienintencionados, presentan una incidencia mucho más alta de muerte precoz, enfermedades graves y problemas inmunológicos, daño cerebral, ceguera, parálisis, espasticidad, epilepsia, retraso mental, dificultades para el aprendizaje y otros daños neurológicos, comparada con la de los niños que no han estado expuestos al fármaco y que nacieron de madres seropositivas que no recibieron ningún tratamiento5. El panfleto ¿Por qué Zackie Achmat, Nathan Geffen y Mark Heywood quieren que se les suministre AZT a las mujeres negras y a sus bebés? Lo que causa el AZT a los niños aun no nacidos y a los recién nacidos6 contiene las citas de algunos de los  resultados de estos estudios.

En el libro “Delito empresarial en la industria farmacéutica” (Corporate Crime in the Pharmaceutical Industry, editorial Routledge&Kegan Paul, 1984), John Braithwaite señaló que “En varios lugares del mundo los periodistas de investigación jugaron un papel aun más  importante que las autoridades sanitarias en salvar a los niños de la talidomida”. Widukind Lenz, un médico alemán, quien junto a su colega australiano William McBride logró que el desastre de la talidomida llegase a su fin en los países occidentales, confirmó que “En gran medida el fármaco fue retirado debido a los informes publicados en la prensa”.

Para beneficio de toda una generación de niños sudafricanos, en su mayor parte negros, ¿existe por casualidad algún periodista en nuestro país que tenga la inteligencia, compasión, diligencia, independencia, integridad y coraje como para seguir el ejemplo de sus colegas europeos que hace cincuenta años denunciaron el desastre de la talidomida, que trabaje para evitar otra tragedia inminente que está afectando a miles de niños que están siendo matados o mutilados por el AZT, algunos terriblemente, otros ligeramente, e informe a la gente del daño que causa? ¿Incluso si los niños aun no nacidos o recién nacidos que se hallan en peligro de ser envenenados en Sudáfrica tan sólo son negros?

Anthony Brink

Abogado defensor de la Corte Suprema de Justicia de Sudáfrica y ex juez, presidente del TIG, Grupo de información sobre tratamientos

arbrink@iafrica.com

www.tig.org.za

Todos los artículos y los libros mencionados a continuación se pueden descargar clicando en la columna “Enlaces” del sitio del TIG, www.tig.org.za.

1.  Inventando el AZT.

2.  Autorizando el AZT.

3.  Debatiendo el AZT: Mbeki y la controversia sobre el fármaco para el Sida (2000). Los informes que se publicaron desde el 2000 se encuentran en Presentando al AZT: Un mundo de experiencia antirretroviral, que también menciona a varios expertos, tanto de este país como extranjeros, y a los activistas que luchan por la aplicación de los tratamientos, que están a favor del AZT.

4.  Véase (PDF, 98 KB) en “Enlaces” en la columna de la derecha del sitio del TIG, www.tig.org.za

5.  Envenenando a nuestros niños: el AZT durante el embarazo, es un análisis global de la literatura médica y científica sobre la toxicidad fetal y neonatal del AZT, y un debate crítico acerca de las recomendaciones dadas por la OMS y otras instituciones, que aconsejan la suministración del fármaco a las mujeres y a sus bebés.

6.  Véase (PDF 76 KB) en “Enlaces” del sitio del TIG, www.tig.org.za