ANTHONY BRINK

 

Anthony Brink es abogado del Tribunal Supremo de Justicia de Sudáfrica y presidente del Grupo de información sobre tratamientos (TIG) sudafricano, una asociación de voluntariado que fundó en el 2002 para fomentar un debate público, basado en la investigación, sobre la política en materia de fármacos antirretrovirales (ARV), los enfoques de tratamientos no tóxicos frente al Sida, y los temas que conciernen a los “test del VIH” en Sudáfrica.

 

El abogado Brink investiga y analiza en profundidad la bibliografía de la farmacología clínica y molecular acerca de fármacos ARV, como el AZT y la nevirapina, desde hace una década, y escribe exhaustivamente al respecto. Un borrador de su libro ‘Debatiendo el AZT’, entonces subtitulado ‘Cuestiones de seguridad y utilidad’, que entregó al Gobierno de Sudáfrica a mediados de 1999, llevó a que el 28 de Octubre de 1999 el Presidente Mbeki ordenara al Congreso una investigación acerca de dicho fármaco.

 

La preparación del abogado Brink como experto autodidacta sobre la farmacología del AZT y de la nevirapina es reconocida por científicos de máximo nivel en todo el mundo: ‘Debatiendo el AZT: Mbeki y la controversia sobre los fármacos frente al SIDA’ (Pietermaritzburg, Open books, 2000) fue descrito por el Dr. Etienne de Harven, médico clínico y Profesor Emérito de Patología de la Universidad de Toronto, Canadá, como “un análisis… excelente, el mejor y más global acerca del AZT que se puede encontrar en la actualidad”. El Dr. Harvey Bialy, editor científico fundador de la importante y ampliamente citada revista científica ‘Nature Biotechnology’ (antes llamada ‘Bio/Technology’), lo consideró “Totalmente espectacular… excelente… la refutación definitiva”. El Dr. Peter Duesberg, Profesor de Biología Molecular de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, miembro de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América, lo describió como “excelente, extremadamente bien investigado, analizado, escrito… yo no podría haber hecho un trabajo mejor… Usted, ¿es científico o colabora con un científico? ¿Cómo ha hecho para analizar tantas publicaciones científicas siendo un abogado?… ¿Podría publicar su estudio, o una variante del mismo, en una revista médico/científica? Fortalecería muchísimo nuestra causa si estudios científicos de esta calidad proviniesen de varias fuentes, no solamente de Berkeley y de Perth”. Duesberg señaló a un periodista hindú: “Aún no puedo creer que haya escrito eso. Es en realidad un biólogo molecular que finge ser un abogado”.

 

El prefacio de ‘Debatiendo el AZT’ fue escrito por el importante periodista investigador sudafricano Martin Welz, editor y responsable de la revista ‘noseweek’. Su alter ego inglés en ‘Private Eye’, el difunto Paul Foot, lo elogió análogamente: “Muy bueno, me convenció completamente”. Así como el difunto Donald Woods: “Merece ser considerado seriamente.  Más fuerza para su causa”.

 

Luego de la publicación de ‘Debatiendo el AZT’, el abogado Brink ha llevado a cabo un análisis exhaustivo de la bibliografía de investigación acerca de la toxicidad fetal de este fármaco en ‘Envenenando a nuestros niños: AZT en el embarazo’, respecto al cual el Grupo de Perth (la biofísica australiana Eleni Papadopulos-Eleopulos y colegas) ha señalado: “Está claro que su conocimiento de base en este tema es mucho mayor que el nuestro”.

 

El inventor del AZT, el Dr. Richard Beltz, médico clínico y Profesor de Bioquímica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Loma Linda, California, le dijo al abogado Brink que “se justificaba que pusiera en guardia ante el uso terapéutico del AZT a largo término, y de su uso en las mujeres embarazadas, debido a su demostrada toxicidad y efectos secundarios. Desgraciadamente, los efectos devastadores del AZT se presentaron sólo después de que ya estaban terminados los experimentos… Su esfuerzo es meritorio. … Espero que pueda convencer a su Gobierno de no autorizar el AZT”.

 

Después de haber leído en Internet el libro del abogado Brink ‘El problema con la nevirapina’ (la primera media parte original del libro), el Dr. Jonathan Fishbein, ex Director de la Sección para la Política respecto a la Investigación Clínica, del Departamento de Sida de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses (NIH), escribió al abogado para elogiar su libro como “una obra escrita con conocimiento acerca de este fármaco tan peligroso”. El Dr. Fishbein es el funcionario de alto rango que denunció el modo irremediablemente corrupto como fue llevado a cabo el experimento clínico HIVNET 012 en Uganda, y cómo el director de ese departamento suprimió en forma corrupta los resultados que demostraban efectos adversos graves. El estudio HIVNET 012 constituyó la base sobre la cual el Tribunal Constitucional de Sudáfrica impuso al Gobierno sudafricano proveer nevirapina a las mujeres embarazadas y a sus bebés recién nacidos, en su  mayoría negros, en su mayoría pobres.

 

Como reconocimiento a su competencia como autodidacta en el tema de la farmacología tóxica de los ARVs, el abogado Brink fue honrado con el mérito de ser considerado co-autor, junto a Papadopulos-Eleopulos y cols., de la importantísima monografía científica publicada en noviembre de 2001: ‘Transmisión materno-infantil del VIH y su prevención con AZT y nevirapina. Un análisis critico de la evidencia’.

 

Todos los estudios completados por el abogado Brink se encuentran en Internet para el interés público, a los que se puede acceder gratuitamente para su uso no comercial en la página Web de su grupo, www.tig.org.za y en muchas otras páginas en todo el mundo. Algunos de esos estudios han sido traducidos al ruso, alemán, español, holandés, italiano y francés.

 

Previendo una carrera como abogado, Brink estudió latín en lugar de biología en la escuela secundaria, pero recibió lecciones externas de microbiología de su abuelo, así como de microtécnica y de microfotografía a un nivel avanzado, preparando portaobjetos con microorganismos y con muestras de sangre, y secciones con tres colorantes de varios tejidos. Antes de esto, fue autodidacta en química, culminando sus aventuras con fuertes explosivos caseros, y obtuvo una patente provisional de un aparatito que inventó a los diez años. Es autodidacta en electrónica de audio y construyó muchos amplificadores y otros aparatos de audio.

 

El abogado Brink es un entusiasta del jazz y fue co-fundador de un club de jazz multirracial a fines de los ochenta durante la era de ‘emergencia’ del apartheid, condujo un grupo pop africano profesional, tocó en una banda de jazz, fue ingeniero de sonido de conciertos de jazz, dirigió un estudio de grabación, y escribió recensiones de conciertos de jazz en el periódico ‘Natal Witness’.

 

Tras veinte años como fiscal, magistrado de tribunal de distrito y de tribunal regional, magistrado civil, y principalmente ejerciendo la abogacía en el bufete de Pietermaritzburg, el abogado Brink abandonó la abogacía a fines del 2003 para dedicarse completamente a su tarea de investigador, escritor, conferencista y activista. Tiene dos hijos adolescentes y vive en Ciudad del Cabo.

 

Obras principales (en inglés en www.tig.org.za )

- ‘Debatiendo el AZT: Mbeki y la controversia acerca de los fármacos frente al SIDA’;

- ‘Envenenando a nuestros hijos: el AZT durante el embarazo’; y

- ‘El problema con la nevirapina’.