NOAM CHOMSKY Y CLAUS JENSEN HABLAN SOBRE SIDA Y CENSURA

MAYO DEL 2012

TRADUCCIÓN DEL GRUPO DE INFORMACIÓN SOBRE TRATAMIENTOS (TIG)

 

Hace poco nos encontramos con el viejo intercambio entre Noam Chomsky y Mike Chapelle. Anteriormente escribimos una crítica bastante dura al punto de vista de Chomsky para “Apuestas tu vida” (You Bet Your Life) de Harvey Bialy, pero nunca nos habíamos acercado a él personalmente en lo que se refiere a la cuestión, por lo que se nos ocurrió que debíamos darle una segunda oportunidad. Chomsky tiene muchas cosas entre manos, y está obligado a establecer un orden de prioridades, pero lo consideraríamos un éxito si por lo menos pudiéramos hacerle conocer algunos hechos verdaderos acerca del tema. A continuación presentamos el intercambio, con un comentario exhaustivo que amplía nuestro análisis anterior del singular punto de vista de Chomsky sobre la ciencia institucionalizada.

 

Estimado profesor Chomsky:

Leí en un comentario de uno de los numerosos videos de larga duración de sus charlas que aparecieron en YouTube en los últimos años que pasa muchas horas por día respondiendo mails. Eso me da pocas esperanzas de que lea e incluso responda este mail, aunque solo sea para expresar su aversión a involucrarse en la cuestión, de la que sospecho que considera que al menos distrae tanto la atención y que es tan infructuosa, digamos, como el escepticismo sobre el calentamiento global o las teorías sobre el complot del 11 de Septiembre. De ahí que, desde su perspectiva, el encabezamiento se refiera a un incordio [Retomando la cuestión del aislamiento, el incordio del VIH-Sida].

Por favor, déjeme remitirlo a su intercambio con Mike Chapelle hace más de diez años: http://www.virusmyth.com/aids/news/mcchomsky.htm, en el que concluye que ni él ni usted “hicieron la tarea” de desafiar al consenso científico sobre el VIH-Sida. También dice que es posible que quiera retomar el debate si saliera a relucir algo nuevo.

Hace tiempo que hay otra cosa que está a plena vista, por lo que acepto su ofrecimiento.

Estoy de acuerdo con que el encuadre de la cuestión, es decir, si lo que determina el resultado de la investigación sobre el VIH-Sida son los fondos más que la buena ciencia, no contribuye a una discusión fructífera. Incluso la cuestión científica que se refiere a si el VIH causa el Sida solo o en presencia de cofactores puede que sea inconcluyente, por lo que sugiero que nuestro trabajo se haga de un modo más razonable, y que se dirija la discusión de un modo puramente científico, que se lleve a cabo de acuerdo a las reglas comunes de la lógica y la razón, que pueden ser seguidas fácilmente por participantes racionales que no están especializados en el tema.

La cuestión es simple y acepta una respuesta simple y concluyente: El VIH fue aislado, y si no lo ha sido, ¿qué es lo que convalida las pruebas para el mismo, y qué es lo que constituye prueba de su existencia?

Puede que sepa que un grupo de científicos y médicos de Perth, Australia, dirigidos por Eleni Papadopulos-Eleopulos (el Grupo de Perth –parece que su sitio está de baja momentáneamente, pero hay muchas referencias sobre el mismo en la red y también en PubMed) desafiaron públicamente al establishment del VIH a que proporcionen prueba del aislamiento del VIH de acuerdo a los procedimientos consagrados de la virología. Recibieron una respuesta por poder de Robin Weiss, el especialista del VIH tal vez más importante, una persona que debemos suponer que “hizo la tarea”. Puede leer y asimilar el intercambio, y de este modo hacer la tarea, en este sentido limitado, en menos de una hora.

El tema que enfrentamos no es si el VIH causa el Sida, sino un examen de los estándares científicos de la ciencia de la virología. Puede que le sorprenda saber que Robin Weiss comienza con la afirmación de que en virología, una ciencia que se considera práctica, que trata con objetos sólidos, “tangibles”, no existe un estándar de la prueba de descubrimiento aceptado universalmente. La estrategia de Robin Weiss de declarar a la virología como si fuera una disciplina sin normas, le permite acusar al Grupo de Perth de fabricar sus propias reglas imposibles para el aislamiento viral sin tener que comprometerse a una alternativa. No obstante, como base de un debate, le presento lo siguiente:

1) No necesitamos poseer un conocimiento especializado para juzgar esta disputa. Las reglas de aislamiento del Grupo de Perth, aunque fueran puro invento, hecho que no lo son, son reglas de lógica comunes.

2) La afirmación según la cual otros métodos, tal como la detección de anticuerpos o la clonación molecular, son suficientes para determinar la existencia de un retrovirus nuevo y singular, se puede examinar y evaluar fácilmente a la luz de esas mismas reglas de lógica comunes.

Le refiero a las siguientes reglas de aislamiento postuladas por el Grupo de Perth:

 

Reglas de aislamiento

Las reglas de aislamiento de los retrovirus se discutieron a fondo en 1973 en el Instituto Pasteur, y son los requisitos lógicos mínimos para determinar la existencia independiente del VIH. Ellos son los siguientes:

1. Cultivo del tejido supuestamente infectado.

2. Purificación de especímenes a través de ultracentrifugación a gradiente de densidad.

3. Micrografías electrónicas de partículas que muestran las características morfológicas y dimensiones (100-120 nm) de las partículas retrovirales a la densidad de la sacarosa (o percoll) de 1.16 gm/ml, y que no contienen nada más, ni siquiera partículas con otras morfologías o dimensiones.

4. Prueba de que las partículas contienen transcriptasa inversa.

5. Análisis de las proteínas y ARN de las partículas, y prueba de que son singulares.

6. Prueba de que los puntos 1 a 5 son una propiedad única de los tejidos supuestamente infectados y que no pueden ser inducidos en cultivos de control. Estos cultivos son idénticos, es decir, son tejidos que se obtuvieron de sujetos parejos y enfermizos y que se cultivaron bajo condiciones idénticas, con la única diferencia que supuestamente no están infectados por un retrovirus.

7. Prueba de que las partículas son infecciosas, es decir, que cuando se introducen las partículas puras en un cultivo o animal no infectado, se obtiene una partícula idéntica, tal como se demuestra repitiendo los pasos 1 a 5.

Respuesta de Weiss: http://www.virusmyth.com/aids/news/ekisolation.htm

Respuesta del Grupo de Perth: http://www.virusmyth.com/aids/hiv/epreplyek.htm

A mi parecer este intercambio no solamente determina que el VIH no ha sido aislado, sino que revela un problema grave de la ciencia de la virología. Además, sin el patrón oro del aislamiento viral, ¿cómo se pueden convalidar las pruebas del VIH? Y puesto que la “enfermedad por el VIH” o es asintomática o toma prestado sus síntomas de otras enfermedades, es decir, de las supuestas enfermedades indicadoras del Sida, ¿cómo es posible hacer un diagnóstico diferencial sin una prueba del VIH convalidada?

Esto deja la puerta bien abierta a los abusos, tanto deliberados como no. Recuerdo que siendo niño me sentí mal y mi madre me llevó al médico, que me dijo “tienes gripe”. Le pregunté qué quería decir eso y me contestó “eso es algo que decimos cuando no sabemos lo que es”. Hoy en día añadiría que también es algo que se dice cuando no se quiere investigar una probable causa medioambiental-química, que no goza de la predilección de ninguna industria. Esto, aunado al hecho de que el VIH es el virus que ataca casi exclusivamente a los gays y a los negros, mientras que los que no son drogadictos y son blancos y heterosexuales disfrutan de una amplia inmunidad genética, debería hacer que resultara más interesante para usted a varios niveles.

¿Acaso significa que el VIH no causa el Sida, y que nada verdadero, noble o útil procede de la industria farmacéutica? Por supuesto que no. Puede que incluso me acuse de “polemizar sobre algo que no se discute”, como hizo con Mike Chappelle, pero suponiendo que la ciencia no es una isla en el mar de los asuntos humanos, y que es un sistema establecido que se presta al abuso, sí significa que en el campo científico hay muchos incentivos para tomar atajos.

Por consiguiente me consterné al ver que usted escribió a Mike Chappelle que pensaba que las compañías farmacéuticas iban a conceder un premio a cualquiera que pudiera demostrar que al Sida no lo causaba el VIH, puesto que no irían a ser “arrastradas gritando y pataleando” para que vendan fármacos en el Tercer Mundo a precios menores. ¿Usted, que explicó con tanta lucidez cómo la ayuda externa es una empresa del imperio, financiada por los contribuyentes, y que tiene todo tipo de compromisos y planes, escribió eso? Además ¿quiénes querrían bajar un poco los precios si pueden ganarse un mercado global gigante que reacciona a un mercado del Tercer Mundo que pronto no existirá más?

Esto último es para que no dude de donde parto, pero como dije al comienzo, es seguro que una discusión de este tipo va a ser inconcluyente, y éste es el motivo por el que sugiero que se haga un examen claro, conciso y que no comprometa a nada de la cuestión del aislamiento, que es el meollo de la virología.

Un comentario personal: Hoy hace trece años que estaba sentado en una casa pequeña y húmeda en la frontera de las tierras altas de Escocia, sin un céntimo y sin un objetivo en la vida, mirando en una televisión vieja un documental llamado “Fabricando el consenso”. Me impresionó tanto que ese mismo día decidí ir a la universidad a hacerme de una educación formal y una voz.

Le saluda atentamente.

Claus Jensen

 

CHOMSKY:

Me temo que no recuerdo los intercambios.

No me sorprende que no haya ningún “estándar aceptado universalmente, en la virología, de la prueba de descubrimiento”, o en la mayoría de las aéreas de la ciencia. Eso no significa que no haya criterios para evaluar inevitablemente juicios inciertos. Por lo que se refiere al resto, no estoy habilitado para juzgar. Si estas reflexiones tienen algunas implicaciones respecto al VIH-Sida, deberían hacérselas notar a los científicos que trabajan en estos temas.

Noam Chomsky

 

Aunque el tono de la respuesta de Chomsky fue menos áspero que el de su respuesta a Mike Chappelle, es evidente que muestra la misma fe en la ciencia extrañamente ingenua, y por extensión en los científicos y en sus actitudes y práctica. Es claro que Chomsky, antes de declarar que no halló nada errado en si mismo, no intentó analizar críticamente al modo con que Robin Weiss utiliza la falta de reglas en la virología para desviar el desafío del Grupo de Perth. Anteriormente analicé las razones de la actitud obsequiosa de Chomsky para con los científicos que trabajan en disciplinas que no son la suya, pero sería apropiado hacer algunas otras observaciones.

La visión de Chomsky de la ciencia es bien análoga a su definición del anarquismo, del que dice que se basa en el principio fundamental de que, para justificarse a si mismo, se debería desafiar a la autoridad, y si no puede hacerlo, eliminarla. Por cierto, esto lo convierte a Sócrates en el primer anarquista de la tradición occidental, puesto que la empresa socrática justamente es un desafío de este tipo. Cuando Sócrates le pide a sus interlocutores que definan lo “noble”, “justo”, “bueno”, etc., implícitamente está desafiando la autoridad de aquellos a los que se considera nobles, justos y buenos, porque la autoridad real no puede ser cuestionada; es natural, anterior al cuestionamiento, anterior a la conciencia de si misma. Si surge el cuestionamiento es porque la autoridad está en crisis. Por lo tanto es peligroso jugar esos juegos que “definen x” con la juventud ateniense.

La ciencia, como el anarquismo, desafía los hechos y paradigmas establecidos para así “justificarse” a si misma bajo pena de ser derrocada o reemplazada. Dado que el valor de la ciencia reside en lo contrario del valor de la autoridad, la crisis de la ciencia también es su opuesto. Cuando se cuestiona la autoridad o el “líder natural”, su personificación se pone en peligro, mientras que la ciencia está en peligro cuando no se la cuestiona. Se podría decir que la aparición de la harmonía es el signo externo de la crisis en la ciencia.

Chomsky define a la ciencia como el ejercicio de la pesquisa racional, un proceso continuo de autodesafío que únicamente sigue las reglas necesarias del discurso racional. Es importante entender que en este punto de vista, en la ciencia, por definición, no puede surgir una crisis porque una vez que pierde su atributo específico no es más ciencia. Lo vemos claramente en la defensa de Chomsky, en gran parte exitosa pero bastante simplista, contra las críticas postmodernas de la ciencia, que se pueden resumir fácilmente en una frase: si se describe a x como si estuviera en crisis, la x que se describe no es ciencia. La defensa de Chomsky de la ciencia es una tautología que surge de su definición de la misma.

Pero Chomsky no puede resistir ir más allá de la tautología incuestionable que representa afirmar que “x” no refleja su pensamiento sobre la labor cotidiana a la que se dedican él y sus colegas en el MIT. Es significativo que a menudo cite a los físicos para ejemplificar lo que sucede adentro de lo que llama “instituciones de privilegio y poder”:

Uno de los físicos más importantes del mundo era famoso por comenzar sus clases introductoras diciendo que no importa lo que cubrimos, sino lo que descubrimos, algo que, si tal vez tenemos suerte, va a desafiar las creencias dominantes.     Chomsky

Aquí nos enfrentamos duramente a una paradoja, puesto que Chomsky reconoce que existe un problema con las instituciones de poder (particularmente las universidades) donde se ejerce la ciencia, y sin embargo cuando se desafía al problema, éste desaparece de la ecuación. Por ejemplo, Chomsky explica repetidamente que el sistema educativo es ignorancia impuesta, y de que selecciona de acuerdo a la obediencia –excepto cuando se trata de la ciencia, pues aquí se alienta la creatividad e independencia.

De esto podemos deducir que Chomsky piensa que hay algo intrínseco a la ciencia que la hace mantenerse aparte a pesar de las fuerzas contrarias que, casi literalmente, la rodean. La “ley” que hace realidad su concepción ideal de la ciencia en una sociedad capitalista, incluso en una sociedad gobernada por un capitalismo de estado, es la competencia intrínseca del capitalismo que refleja el aliento a la competición entre los científicos, principalmente en el campo del desarrollo tecnológico, lo que en lenguaje marxista sería la mejoría de los medios de producción y la de la calidad de los productos que se producen, entendiendo ambos en un sentido amplio.

Con la salvedad de siempre de que al desarrollo tecnológico en su aplicación práctica lo dirigen las necesidades del complejo militar-industrial y otros sectores privilegiados, indudablemente hay abundante espacio en el MIT y en otros lugares para la improvisación, tal como hay espacio para estudiar a Platón a pesar de que Sócrates sea potencialmente tan corrupto para la juventud norteamericana como lo era para su homólogo ateniense. Y sin embargo esta “improvisación” en las ideas filosóficas no se traduce en práctica anárquista, tal como la improvisación tecnológica no se traduce, por ejemplo, en una imaginación tecnológica verdaderamente ecologista. Tal como Chomsky nos hacer recordar a menudo, existen otros filtros establecidos que frenan la considerable libertad de pensamiento y expresión que están permitidos en otras universidades.

La creencia en que la ciencia institucionalizada se mantiene incorrupta a través de su posición institucional y social es evidente en las respuestas contrariadas de Chomsky a los ataques al consenso científico, un consenso determinado por las instituciones de poder de las que emana, sin duda como sucede con el consenso político y los parámetros del discurso de la corriente dominante. Chomsky descarta el escepticismo sobre el calentamiento global y señala que lo que se halla detrás es la propaganda de la industria (aparentemente para él es menos obvio el modo con el que el temor al calentamiento global podría servir a los mismos intereses, retardando el desarrollo de las naciones al sufrir graves restricciones impuestas en sus capacidades productivas industriales menos sofisticadas, pero lo que es más importante, desviando la discusión sobre la relación causa-efecto incontrovertida entre el paradigma del combustible fósil y la empresa imperial, el desastre ambiental inmediato y los efectos a largo plazo de las toxinas ambientales, a una cuestión mucho más borrosa y compleja que admite un debate científico y político interminable y paralizante), y tal como vimos en su respuesta a Mike Chappelle, él piensa que hay consecuencias morales si se rechaza el consenso sobre el VIH-Sida y se está equivocado, mientras que es significativo que insinúe que no hay consecuencias morales si no se “hace la tarea” y se acepta simplemente el consenso, aunque sea errado.

Lo único que podemos deducir es que Chomsky cree en lo siguiente:

1. Que en su esencia, el consenso científico es un reflejo del ideal científico, más que poder institucionalizado.

2. Que el consenso científico detenta una autoridad moral, y que, moralmente, es riesgoso rechazarlo.

Para completar el cuadro, Chomsky considera que las disciplinas científicas son un club exclusivo de especialistas. Si no se ha “hecho la tarea”, y en este caso es difícil pensar cómo se podría hacer la tarea a plena satisfacción de Chomsky sin convertirse formalmente en miembro del club de especialistas, no corresponde desafiar al consenso.

De hecho, en su ensayo sobre la racionalidad, Chomsky recrea los mismos monopolios de poder que rechazó por ser una imagen distorsionada de la ciencia: http://www.chomsky.info/articles/1995----02.htm, y lo hace en nombre de una concepción ideal de la ciencia que se otorga a esos mismos monopolios. A este punto, por consiguiente, sería apropiado preguntarse si la amplia definición de Chomsky de la ciencia como pesquisa racional refleja o no la realidad.

A menudo Chomsky presenta a los físicos como si ejemplificaran las cualidades más nobles de la ciencia. Quizás la física sea la disciplina más fundamental, la que combina la especulación filosófica libre con una asociación estrecha con muchas de las disciplinas con más orientación práctica, en particular con aquellas responsables de los avances tecnológicos, puesto que la tecnología es la medida estándar absoluta del progreso científico en donde se afirma que existe tal progreso. Por lo tanto la física es una especie de madre de toda ciencia, lo cual da lugar a implicaciones inmediatas en el proyecto más amplio de la pesquisa racional humana, y a la reacción inmediata en lo que se refiere a sus especulaciones filosóficas derivadas de múltiples disciplinas. Es la relación cercana ideal que tal vez podríamos llamar Ciencia con C mayúscula.

Sin embargo la Ciencia con C mayúscula no se parece al modo con que funcionan las disciplinas orientadas más estrechamente, como la virología. ¿Hay alguna razón para pensar que la pesquisa fundamental continua que se lleva a cabo (suponiendo, junto con Chomsky, que se está llevando a cabo) en la raíz y en el tronco de la ciencia, es decir, en la filosofía y la física, por fuerza accede a sus hojas y ramas remotas? En el día a día la virología no se ocupa directamente de las “grandes cuestiones” de la física y la filosofía. ¿Acaso hay algún motivo que nos lleve a suponer ciegamente que la virología es parte de la misma gran pesquisa, implacablemente abierta y confrontada consigo misma, en la que parece estar la física del MIT, únicamente porque está dignificada con el mismo nombre genérico?

Es de suponer que Chomsky no iría a pensar mucho de los estándares democráticos de algunos sectores de la sociedad norteamericana meramente porque el sistema político oficial alinea el todo con una concepción ideal de la democracia. Y sin embargo existe eso que se llama ciencia política. Entonces, ¿por qué deberíamos suponer ciegamente que la ciencia moderna que se ejerce en sus varios compartimientos especializados, siendo cada uno de ellos el dominio exclusivo de un club exclusivo de especialistas, es ejercer la ciencia, según los elevados estándares que Chomsky encuentra dondequiera que mira?

¿Acaso puede que un club exclusivo de especialistas acepte de buen grado que forasteros le señalen cuestiones que desafían a las pretensiones científicas de su disciplina? ¿O tendríamos que esperarnos que se cierren en si mismos, refuercen la guardia a la entrada del club, cultiven sus alianzas con la industria y los políticos, y lo que es más revelador, busquen un motivo elevado para dar el mandamiento moral definitivo contra los intrusos?

Cualquiera que sea la respuesta de Chomsky a esta pregunta, lo único que podemos hacer en nuestra respuesta es informarlo sobre el destino que le sorprendió a cualquiera, de alto o bajo nivel, que siguió su consejo e “hizo conocer sus reflexiones a los científicos que trabajan en esos temas”.

 

Estimado profesor Chomsky:

Le agradezco su respuesta. Entiendo sus prioridades, y de que no es experto en la materia. Pienso que le debo y me debo unas pocas palabras que expliquen por qué Mike Chappelle y ahora yo mismo nos dirigimos a personas como usted más que a los especialistas en el VIH.

La política del establishment del Sida sobre el disenso puede hallarse en el sitio AIDStruth.org, donde una alianza de poderosos científicos del VIH y activistas del Sida en nombre de la comunidad del VIH-Sida toda prohíben cualquier debate sobre el tema con estas palabras:

No participaremos en ningún debate público o privado con los negacionistas del Sida, ni tampoco responderemos a las peticiones de los periodistas que apoyen abiertamente las causas negacionistas del Sida. Esto se debe a que no existe un debate legítimo, es decir, la literatura científica revisada por los pares demuestra que el VIH causa el Sida, el Sida mata, y se puede tratar el Sida con bastante éxito utilizando el tratamiento antirretroviral. Los negacionistas del Sida pasan por alto, malinterpretan y distorsionan intencionadamente los hechos científicos, y por consiguiente no sirve de nada debatirlos.

Fíjese que lo que se “niega” o cuestiona, si se quiere ser amable, no es el Sida, sino el papel del VIH como causante del mismo. Sin embargo Robert Gallo, codescubridor del VIH, no deja lugar a dudas respecto a donde procede la inspiración del término “negacionista del Sida”:

Análogo al negacionismo del holocausto, el negacionismo del Sida es un insulto a la memoria de aquellos que murieron de Sida.  -. Gallo, 2006.

Aquí la beligerancia del establishment del VIH-Sida no es de cualquier modo puramente defensiva o exagerada. De hecho, uno de los autores de la declaración anterior, el profesor John Moore de la Facultad de Medicina Weill Cornell, aclaró en una misiva privada acerca de las consecuencias, en la carrera académica o científica, de pasarse de la raya y clasificarse como “negacionista”:

Esta ES una guerra, no HAY reglas, y os APLASTAREMOS, uno por vez, completamente y absolutamente.  -. J. P. Moore, 2007.

Mark Wainberg, importante investigador del Sida canadiense, amplía el tema de esta manera:

Aquellos que tratan de disipar la noción de que el VIH es la causa del Sida son responsables de la muerte... Pienso que a gente como Peter Duesberg (tal vez el investigador a nivel mundial más celebre en el campo de los oncovirus antes de convertirse en “negacionista”) le corresponde la cárcel... Le sugiero que probablemente Peter Duesberg sea la cosa más cercana que tenemos en este mundo a un psicópata científico.   -. Wainberg, 2006.

Ni tampoco las amenazas están lejos de ser vanas. Por ejemplo, cuando en el 2010 la revista Medical Hypotheses, que es de bastante bajo nivel, se atrevió a desafiar al establishment del Sida aceptando un artículo del profesor Peter Duesberg en donde se defendía a si mismo y al presidente sudafricano Thabo Mbeki contra las acusaciones publicadas por un grupo de investigadores de Harvard (a las que apoyó públicamente el filósofo Peter Singer, entre muchos otros) de ser responsable a nivel personal de la muerte de más de 300.000 sudafricanos, los pesos pesados del establishment del VIH-Sida reaccionaron inmediatamente presionando a Elsevier, la editorial, lo que dio lugar a que se retirara el artículo de Duesberg antes de que fuera publicado, a que echaran a Bruce Charlton, el director de Medical Hypotheses, y a que se reestructurara Medical Hypotheses.

Análogamente, cuando el Grupo de Perth, que lanzó El desafío del virus ausente que le señalé en mi primer mail, intentó sortear la política universal contra el debate financiando y llevando a cabo sus propios experimentos de aislamiento a principios de este año en Paraguay, entre todos los lugares posibles, ésta fue la respuesta que recibieron de su petición de alquilar un laboratorio:

Db me dijo que habló con el director del Programa Nacional del SIDA (PRONASIDA), el Dr Nicolás Aguayo, y me comentó que el grupo suyo lo único que quiere es desprestigiar todo lo que se investigó sobre el SIDA hasta la fecha, y me dijo que como el IICS es una institución pública (o sea que depende del Estado Paraguayo) y el Paraguay a través del Ministerio de Salud Pública auspicia y financia todo lo del PRONASIDA, por lo que a ella no le parece que se tenga que apoyar investigaciones que vayan en contra del mismo. No hubo muchos cambios en su opinión a pesar que traté de que lo haga.

De su intercambio con Mike Chappelle se que usted tiende a estar de acuerdo, si bien no con la vehemencia censuradora del establishment del VIH-Sida, pues al menos en parte con su evaluación moral y científica de los méritos de “negar” al VIH. También se que usted es un pensador racional magnífico, motivo por el cual le escribo, dado que no es un profesional del VIH-Sida, y por consiguiente no está obligado a mantener su juramento de no debatir, pues tengo la esperanza de que establezca los parámetros de un desafío basado en motivos puramente racionales y no especializados para descubrir si soy un negacionista y un psicópata científico genocida por el hecho de simpatizar con la crítica del VIH del Grupo de Perth.

Muchas gracias por el tiempo que me dedica. Espero sinceramente que algún día tenga la oportunidad de asistir a una de sus charlas (desgraciadamente actualmente me encuentro en Tailandia), y tal vez trate con usted temas que tienen que ver con el campo de su especialidad y sus prioridades.

Atentamente,

Claus Jensen 

 

Esta vez, la respuesta de Chomsky fue más personal, incluso alentadora. Quizá sea la primera vez que se convenció y comenzó a contemplar la idea de que hay algo más en la disidencia del VIH de lo que parece a simple vista, que era nuestra intención.

 

CHOMSKY:

No estoy al tanto de esta controversia en absoluto, pero me sorprende la vehemencia del grupo que usted identifica.

Conociendo a algunos de aquellos que trabajan exhaustivamente en el Sida, no puedo creer que formen parte de esto.

No obstante con toda franqueza no se lo que se puede hacer con esto. Me enfrento a circunstancias muy semejantes en la mayoría de las cosas que hago –me es completamente imposible publicar en las revistas de la corriente dominante, o incluso plantear una pregunta sobre las Verdades Sagradas de la Línea del Partido. Entonces uno solo sigue trabajando en la periferia, lo que siempre es posible en las sociedades medianamente libres. Si existe otra manera, no la conozco.

Nos intrigaron las observaciones de Chomsky sobre sus conocidos que se dedican a la investigación sobre el VIH-Sida, y no pudimos menos que sugerirle que, de surgir la ocasión, ponga a prueba su buena disposición. Sería un ejemplo, entre otras cosas, de que no se practica la Ciencia con mayúsculas, a pesar de que se enfrenta con resultados de estudios que tendrían que haber detenido a la prensa, y por cierto a las políticas a favor de que a los bebés nacidos de madres seropositivas se los alimente con leche en polvo.  



Estimado profesor Chomsky:

Lo lamento, pero no tenía intención de escribirle nuevamente. Sin embargo me pareció irresistible su observación sobre sus colegas que se dedican a la investigación sobre Sida.

Estoy seguro de que ellos no participan activamente en AIDStruth (o AIDSpravda, como lo llamo yo). Probablemente ellos afirmarán que nunca escucharon hablar del mismo y que tampoco están interesados. Pero trate de arañar la superficie y vea lo que pasa.

No es difícil entender por qué. Se hallan entre los afortunados cuya profesión les permite tener un buen pasar, en algunos casos un muy buen pasar, y al mismo tiempo ser respetados y célebres de muchas formas, sin lugar a dudas por todo el Bien que hacen a la humanidad. La crítica disidente no solamente les priva de esa certeza, sino que incluso sugiere lo impensable, es decir, de que puede que no haya ningún virus. Es como si se le dijera a Buzz Aldrin que nunca caminó sobre la luna y que lo que ve en el cielo es un holograma. Es un salto gigante pasar de la dicha moral y el sentido de tener una meta en la vida, a la extrema duda cartesiana. A este punto importa poco si les dice que lo único que hizo fue presentar esta duda como parte de un método de pesquisa.

Y sin embargo, para dar un ejemplo muy reciente, en Sudáfrica han cambiado radicalmente la política, que pasó de alentar a las madres seropositivas a que alimentaran a sus bebés exclusivamente con leche en polvo como algo “seguro”, a alentar exclusivamente el amamantamiento. Pasados treinta años de investigación financiada pródigamente, finalmente la maquinaria del VIH descubrió que los peligros de la alimentación con leche en polvo sobrepasan mucho más al riesgo de transmisión del VIH y de Sida.

He aquí lo que podrían haber logrado si hubiesen dialogado con los científicos disidentes (es decir, con el Grupo de Perth, siendo sus contribuciones originales muchísimo más rigurosas, coherentes y comprensivas dentro y fuera del establishment del VIH, y mucho mejores que las de Peter Duesberg, que es más famoso): Dejando de lado el aislamiento del VIH de la leche materna, que nunca se logró, casi todos los estudios epidemiológicos en un marco africano sobre la transmisión del VIH libre de fármacos antirretrovirales, señala claramente otra fuente de “transmisión” desconocida.

La ecuación estándar es simple. Generalmente en los estudios hay tres grupos: Bebés exclusivamente amamantados, Bebés que reciben alimentación mixta (con otros alimentos), y los que nunca fueron amamantados (a los que se les da leche en polvo).

En la mayoría de los estudios, es significativo el porcentaje de seroconversiones en VIH+ en el grupo que nunca fue amamantado, y a veces el porcentaje alcanza los dos dígitos. Sin embargo, suponiendo que el estudio se haya planeado y ejecutado correctamente, no deberían ocurrir dichas seroconversiones, o debería haber un número insignificante de las mismas en el grupo en donde está confirmado que nunca fue amamantado.

Los científicos del VIH pasan por alto este hecho alegremente, y al contrario, hacen el siguiente cálculo genérico (doy un ejemplo): en el grupo que fue exclusivamente amamantado, un 20% se convirtió en seropositivo, mientras que en el grupo que nunca fue amamantado un 10% se convirtió en seropositivo. Conclusión: El riesgo de sufrir un exceso de transmisión debido al amamantamiento es del 10%.

Si como sucede a menudo, los porcentajes de transmisión son más elevados en el grupo mixto o incluso en el grupo que nunca fue amamantado, se hace caso omiso de los resultados o, en el caso de la alimentación mixta, se atribuye únicamente a la lactancia materna.

¿Acaso no sería apropiado tener aunque solo sea alguna duda cartesiana antes de apresurarse a recomendar leche en polvo basándose en esto, para luego arrepentirse? Según el establishment del VIH-Sida, no. Al contrario, ellos utilizan sus fondos pródigos en organizar congresos con nombres espeluznantes como El VIH y el periodismo responsable (que es lo que parece, es decir: “informad sin sentido crítico lo que os decimos o perderéis el acceso”, en lo que sería una analogía cercana a la relación entre la Casa Blanca o el Pentágono con los medios de comunicación de la corriente dominante).

Sus colegas en la investigación del Sida también estarán familiarizados con el ataque de Harvard a Duesberg que mencioné por último: Chigwedere y cols., Calculando los beneficios perdidos del uso de fármacos antirretrovirales en Sudáfrica (Estimating the lost benefits of antiretroviral drug use in South Africa). Pride Chigwedere, el autor principal, es el hombre de color que colocó la cúpula de la industria del Sida, incluyendo a Max Essex y William Blattner, meramente para atacar políticamente al presidente Thabo Mbeki. La introducción del artículo menciona este pasaje memorable, que obviamente se escribió para utilizarlo en una corte internacional más que en un artículo serio que intenta descubrir algo útil a nivel científico:

Argüimos que el papel que desempeñó el gobierno sudafricano fue de obstaculizar enormemente el suministro de medicamentos a los pacientes con Sida... La intención es solamente calcular los beneficios perdidos que se atribuyen a las decisiones que tomaron los líderes del gobierno sudafricano. Nuestros valores primordiales, que aplicamos en la selección de los métodos fueron transparencia y minimización de las suposiciones, y deliberadamente calculamos por lo bajo.

En resumen, déjeme asegurarle que aunque no sea lo más importante en la conciencia de la mayoría de los investigadores en el Sida en sus ocupaciones cotidianas, en realidad en último caso encontrará que serían muy pocos los que romperían filas o que bajarían la guardia.

Atentamente

Claus Jensen

 

CHOMSKY:

Por falta de conocimientos técnicos, no puedo juzgar si tiene razón o no. Lo único que puedo decir, por si sirve de algo, es que no corresponde con lo que se de la gente que trabaja en el campo.

Pero no interesa mucho porque de todas maneras no puedo hacer nada. Todo depende de aquellos que sienten que entienden lo que está en juego.

Noam Chomsky

 

No esperábamos que Chomsky nos respondiera otra vez, puesto que habíamos logrado nuestro humilde propósito de presentarle la cuestión. Sin embargo esta respuesta tan breve puso de manifiesto algo que anteriormente no era obvio, y que de alguna manera explica por qué puede que Chomsky parezca demasiado desdeñoso. Chomsky suele afirmar su ignorancia cuando se encuentra con lo que sospecha que es una teoría descabellada o complotista, y basándonos en el intercambio con Chappelle, suponemos que para él el escepticismo ante el VIH cae dentro de esa categoría. Pero tal vez también se debería observar el hecho de que es un pensador sumamente práctico más que teórico, un activista por temperamento y convicción, lo cual es una de las razones por las que es tan respetado. Para un activista, el conocimiento obliga a la acción, y el mero acto de presentarle una cuestión (un conocimiento) es un pedido implícito de que se haga algo. Si dicho temperamento es incapaz de cumplir con lo que percibe que es su deber, o sea actuar de acuerdo al conocimiento que posee, sea porque distrae de vías de acción más directas o útiles, o porque es incompatible con otras prioridades, pronto se vuelve un fastidio, y tal vez despierte sentimientos de culpa, de acuerdo con la máxima que dice que si se sospecha que hay motivos de preocupación válidos, la ignorancia es un pecado.

Nunca tuvimos la intención de distraer a Chomsky o pedirle que haga algo concreto, por lo que finalizamos el intercambio. No obstante también rechazamos la excusa que da Chomsky para no involucrarse, es decir, de que no está habilitado técnicamente para hacerlo, pues alguien que entiende la charlatanería postmoderna y la hipocresía del poder por lo que son, también será capaz de calar de inmediato la jerga del VIH.

 

Estimado profesor Chomsky:

Por favor, no tiene por qué responder este mensaje.

Por cierto que lo único que espero es que usted contemple la posibilidad de que puede que haya algo más en este “negacionismo del Sida” de lo que sugiere su nombre desprestigiado. De hecho, pienso que sería una mala idea si se involucrase o expresara oficialmente cualquier apoyo debido a la mala reputación que tiene el “negacionismo del Sida” entre los progresistas, y únicamente podría marginalizarlo aún más de lo que está. Si alguna vez se halla en una situación en la que necesita información o perspectivas, espero que no dude en contactarme. Por ahora déjeme decirle categóricamente que a usted no le faltan los conocimientos técnicos para comprender del todo el ejemplo que le di, aunque puede que no haya tenido suficiente habilidad para presentarlo. He aquí la esencia de la cuestión:

Bebé que nunca fue amamantado = no se halla a riesgo de infección por el VIH, excepto debido a un accidente inesperado.

Sin embargo, por ejemplo, en uno de los estudios mejor llevados a cabo sobre las modalidades de alimentación de los bebés en Sudáfrica, el de Coutsoudis y cols. de 1999, los bebés que nunca fueron amamantados, es decir, aquellos que no tienen casi ningún riesgo de contagiarse el VIH, tenían un porcentaje de seroconversión más alto (18,8%) que el grupo de bebés que fueron amamantados exclusivamente (14,6%).

Tanto el porcentaje como la proporción de seroconversión, que son asombrosos, son inexplicables de acuerdo a la teoría del VIH actual.

Saludos

Claus Jensen