COMENTARIO ABREVIADO ACERCA DEL ARTÍCULO CIENTÍFICO DE MONTAGNIER DE 1983

 

Primer experimento

 

Los linfocitos procedentes de un homosexual llamado BRU fueron colocados en un medio de cultivo al cual se le agregaron varias sustancias químicas.

 

Resultados obtenidos por Montagnier

 

Se detectó transcriptasa inversa en el supernatante del cultivo.

 

Interpretación de Montagnier

 

La transcriptasa inversa fue causada por una transcriptasa inversa retroviral (de ahí que la llamara “actividad RT”).

BRU estaba infectado por un retrovirus.

 

Nuestros comentarios

 

La transcriptasa inversa es un proceso donde el ADN es sintetizado partiendo de nucleótidos utilizando ARN como molde. Aunque Montagnier y Gallo y otros expertos consideren que la detección de transcriptasa inversa es la prueba de la presencia de un retrovirus, muchos otros no lo hacen, incluido el descubridor de la RT, David Baltimore. De hecho, a principios de 1970, Gallo y por lo menos Barre-Sinoussi y J. C. Chermann eran plenamente concientes de que la transcriptasa inversa es un proceso celular.

 

Nuestra conclusión

 

Montagnier no cuenta con un fundamento científico que apoye su interpretación.

 

Segundo experimento

 

Los linfocitos procedentes de BRU fueron colocados en un cultivo conjunto con linfocitos procedentes de un donante de sangre sano. Otra vez se agregaron algunos productos químicos.

 

Resultados obtenidos por Montagnier

Transcriptasa inversa.

 

Interpretación de Montagnier

 

El retrovirus procedente de las células de BRU fue transmitido a las células del donante de sangre sano.

 

Nuestros comentarios

 

Dado que la actividad RT se puede hallar en todas las células, la detección de esta actividad en dos cultivos consecutivos, o incluso en un número infinito, no puede ser considerada como prueba de transmisión retroviral.

 

Nuestra conclusión

 

Montagnier no cuenta con un fundamento científico que apoye su interpretación.

 

Tercer experimento

 

Linfocitos del cordón umbilical fueron colocados con supernatantes libres de células obtenidos del cultivo conjunto de las células de BRU y de las de un donante de sangre sano.

 

Resultados de Montagnier

Parte A

Micrografías al microscopio electrónico del supernatante que mostraban gemación (procedente de la célula) y partículas semejantes a los retrovirus libres de células.

 

Interpretación de Montagnier

 

Las partículas son de un retrovirus que se originó a partir de las células de BRU. “Este virus es un virus tumoral a ARN de tipo C típico”.

 

Nuestros comentarios

 

De acuerdo a los expertos del VIH, incluso Montagnier, el VIH es un lentivirus. Los virus tumorales a ARN de tipo C pertenecen a una familia diferente de retrovirus. Lo que significa que en 1983 Montagnier no descubrió el VIH.

 

Las partículas semejantes a los retrovirus pueden aparecen en los cultivos, especialmente en las condiciones empleadas por Montagnier, pero éstas no son virus. Antes de la era del Sida existían pruebas más que suficientes de que las partículas semejantes a los retrovirus están presentes en la mayoría de las placentas humanas. Incluso en la era del Sida se publicaron pruebas que demostraban la existencia de esas partículas en los linfocitos del cordón umbilical.

 

Montagnier no tenía un grupo de control, es decir, linfocitos del cordón umbilical cultivados con el supernatante derivado de cultivos que no contenían células de pacientes con Sida.

 

De acuerdo a todos los expertos en el VIH, incluso Montagnier, Moore, Gallo, para que las partículas libres de células sean infecciosas, es absolutamente necesario que tengan protuberancias (puntas) en su superficie. Ni las partículas de Montagnier, ni ninguna otra partícula aparecida en la literatura científica publicada y de las que se afirmó que se trataba del VIH, tienen dichas protuberancias (ni tampoco la tiene la micrografía al microscopio electrónico que Montagnier mostró durante su discurso en la ceremonia de entrega de los Premios Nobel). De hecho, en 2003 Kuznetsov, utilizando la más moderna de todas las técnicas, la microscopia de fuerza atómica, dijo que “es posible que las protuberancias observadas mediante la microscopia electrónica con tinción negativa sean un artefacto que refleja la penetración de tintura de metales pesados entre las proteínas de la envoltura. Es más, la palabra “protuberancia” parece que ha adoptado una definición bastante imprecisa y posiblemente errónea, y es mejor que se la utilice con precaución”. Dado que los linfocitos del cordón umbilical fueron colocados en cultivo con el supernatante libre de células procedente del cultivo conjunto, las partículas, aunque fuesen retrovirus, nunca podrían derivar del cultivo conjunto que contenía el material procedente de BRU y los linfocitos del donante de sangre sano.

 

Nuestra conclusión

 

Montagnier no cuenta con un fundamento científico que apoye su interpretación.

 

Tercer experimento

Parte B

 

Los virólogos, los biólogos moleculares y los expertos en el VIH incluso Montagnier y Gallo (este último durante su testimonio en un juicio en el sud de Australia en 2007), así como un libro de texto de virología presentado por la acusación en este juicio, afirman que para demostrar la existencia de un nuevo retrovirus las partículas deben ser purificadas y se debe demostrar de que contienen proteínas únicas y ARN.

 

Resultados de Montagnier

 

Montagnier tomó el supernatante del cultivo (fluidos libres de células) y los centrifugó a velocidades muy altas a través de un gradiente de densidad de sacarosa. Este es un procedimiento de laboratorio utilizado para purificar partículas retrovirales en base a su densidad. En un gradiente de este tipo las partículas del retrovirus (RVPs) se aglomeran (se concentran = ”se colocan en una banda”) en la solución de sacarosa donde la densidad alcanza 1, 16 g/ml.

En la banda de densidad de 1,16 g/ml Montagnier halló actividad RT y tres proteínas, p80, p45 (ahora se la llama p41) y p25 (ahora se la llama p24), que reaccionaron con anticuerpos en el suero de la sangre de BRU. La proteína p24 no reaccionó con los anticuerpos del HTLV-1, un retrovirus descubierto por Gallo en 1980, el “primer” retrovirus humano.

 

Interpretación de Montagnier

 

El material que se encuentra en la banda de densidad de 1,16 g/ml son partículas de retrovirus purificadas, VIH.

Una de las proteínas, la p24, es una proteína del VIH.

El virus es un nuevo retrovirus.

Las otras dos proteínas no son proteínas del VIH, son proteínas celulares. La proteína p45/41 es la actina, una proteína celular omnipresente.

El anticuerpo que reaccionó con la p24 es un anticuerpo del VIH y por lo tanto demostró que BRU estaba infectado. Es decir, su paciente estaba infectado por un nuevo retrovirus que ahora se lo llama VIH.

No se menciona qué fue lo que provocó que BRU tuviera anticuerpos que reaccionaron con la p45/41 y con la p80.

 

Nuestros comentarios

 

Todos los retrovirólogos aceptan que el material que no pertenece a un virus, como los residuos celulares, también pueden colocarse en la banda de densidad de 1,16 g/ml. Esta es la razón por la cual no se puede demostrar la purificación sin una micrografía al microscopio electrónico para mostrar (i) que los RVPs están presentes; (ii) que lo único que está presente son los RVPs y nada más. De hecho, esto mismo fue remarcado por Barre-Sinoussi y J. C. Chermann diez años antes de que afirmaran que habían descubierto el VIH.

 

Montagnier y Barre-Sinoussi no publicaron ninguna micrografía al microscopio electrónico del material que se concentraba en la banda de densidad de 1,16 g/ml y sin embargo afirmaron que su material era “virus purificado”.

 

No existen virus constituidos por una sola proteína.

 

BRU tenía muchas infecciones “que no eran VIH” y por lo tanto tenía anticuerpos contra estos agentes infecciosos. Ahora se sabe que los pacientes a quienes se los considera infectados por el VIH en general tienen niveles altos de anticuerpos. Algunos o todos esos anticuerpos habrían podido reaccionar con la p24 y las dos proteínas. Existen pruebas más que suficientes de que los anticuerpos no son monógamos.

 

Nuestra conclusión

 

Montagnier no cuenta con un fundamento científico que apoye su interpretación. Sin embargo, como la palabra de Dios, la palabra de Montagnier fue aceptada por todos, incluso por el comité de los Premios Nobel, como la primera purificación de un nuevo retrovirus y como consecuencia como la prueba de la existencia del VIH.

 

ACONTECIMIENTOS EN 1997

 

Investigadores de Francia, Alemania y los Estados Unidos se dieron cuenta de que aunque se decía que las proteínas utilizadas en los tests de anticuerpos para el VIH y el ARN (cADN) utilizado en los estudios de la PCR derivaban de un “virus purificado”, hasta ese momento nadie había publicado pruebas de la purificación del VIH. Se esforzaron muchísimo en purificar el VIH y sus resultados demostraron más allá de toda duda de que no existe una purificación de este tipo. En las micrografías al microscopio electrónico publicadas por el grupo de colaboración franco-alemán, unas pocas partículas están etiquetadas como “VIH” pero la gran mayoría son micro vesículas celulares (residuos). Tal es así que la leyenda dice “micro vesículas purificadas”, pero no dice “VIH purificado”. La situación es similar a la del estudio norteamericano.

 

En ambas series de micrografías al microscopio electrónico ninguna de las partículas llamadas “VIH” tiene todas las características morfológicas atribuidas al VIH. De hecho en el estudio norteamericano las partículas tienen un tamaño dos veces mayor que el de todas las partículas de retrovirus conocidas. En ambos estudios ninguna partícula poseía protuberancias. Sobre todo, las proteínas presentes en la banda 1,16 g/ml obtenidas del supernatante “infectado por el VIH”, y la banda de densidad de 1,16 g/ml derivada de un supernatante no infectado, sólo tienen diferencias cuantitativas. Es decir, aparte de sus números relativos, tanto el material “infectado por el VIH” como el material no infectado contenían proteínas idénticas. Dado que el material no infectado son proteínas celulares, el “VIH” contiene las mismas proteínas que las células. Por consiguiente, todo el material contenido en el supernatante “infectado” es celular, incluso las partículas llamadas “VIH”.

 

Por lo tanto, no sólo las partículas del “VIH” no son puras, si no que no pueden ser un virus porque tiene que haber una diferencia entre las proteínas presentes en las dos bandas.

 

En Julio de 1997, en una entrevista que Montagnier concedió a Djamel Tahi, admitió que, aunque en 1983 él llamó a la banda con densidad de 1,16 g/ml “virus purificado” y de este modo demostró la existencia del VIH, en ese material no existían partículas semejantes a los retrovirus. A Montagnier le fue posible hacer esta declaración porque, aunque en 1983 no publicó micrografías al microscopio electrónico del “virus purificado”, en 1983 se obtuvieron fotos al microscopio electrónico del “virus purificado”. Dado que, según Montagnier (a) para demostrar la existencia de un nuevo retrovirus es absolutamente necesario purificar y (b) de acuerdo a lo que él mismo admitió él no purificó el VIH, “Repito, no purificamos”; la conclusión insoslayable es que en 1983 Montagnier no demostró la existencia de un nuevo retrovirus VIH.

 

Citando al disidente Paul Philpott: “Pienso que se puede hacer un juicio muy convincente contra el modelo del VIH. Lo que pasa es que las cuestiones

 que rechazan realmente el modelo del VIH no han sido consideradas como las armas principales de nuestros defensores más visibles”. Cualquier científico cualquiera sea su convicción que esté familiarizado con estas informaciones debe cuestionar las pruebas de la existencia del VIH. Véase www.theperthgroup.com/POPPAPERS/lastdebate.html