Comentario del autor acerca de la demanda

 

De todo lo que he escrito, mi favorita es la querella de genocidio contra Achmat presentada en el Tribunal Penal Internacional, y también es la más controversa. Terry Michael, un periodista especializado en política en Washington la encontró divertidísima, y añadió: “Si el fundador de la TAC no fuera tan terriblemente serio, eso le daría derecho a ser el bufón ignorante de una comedia televisiva”. Sin embargo, la periodista del Sida Celia Farber de Nueva York no la consideró divertida en lo más mínimo:

 

Leí la querella dos veces, cuidadosamente. A pesar de mis veinte años de inmersión en la impresionante odisea de las guerras de los fármacos para el VIH, me sentí desorientada, indignada y herida debido a esto. Es tan extraño desde un punto de vista psicológico, político, moral y bioquímico que lo hace enloquecer a uno. … Al principio aumenta con calma, pero luego se vuelve cada vez más despiadada, como los ladrillos cerrados herméticamente al final del libro de Poe “The Cask of Amontillado” (El barril de Amontillado).

 

Un partidario africano de mi trabajo me dijo que leyó trozos de la querella a sus compañeros y que se descostillaron de risa. Sin embargo, una amiga mía de la izquierda alemana me dijo que la encontró “sádica”, y el inglés Mark Heywood de la TAC se quejó análogamente en un programa de radio diciendo que yo quería que su compinche Achmat fuese “torturado”. Un abogado conocido mío de aquí reaccionó airadamente diciendo que yo “había ido demasiado lejos” con la querella. “Molotov Cocktail” la denunció en la edición de Julio de 2007, llamándola una “estupidez fascista histérica” por parte de “Brink, un lunático… a quien le fallan algunos tornillos”, y mencionó con aprobación al “veterano periodista David Beresford” describiendo mi primer trabajo, “Debatiendo el AZT: Mbeki y la controversia acerca del fármaco para el Sida”, como “los desvaríos de un teórico de la conspiración estúpido, chiflado” para asegurarse de que todos nosotros lo entendiéramos. Un editorial del Guardian del 13 de Septiembre de 2008 describió la querella como “el colmo de lo surreal”.

 

¿Entonces, la querella es seria, o es un chiste? ¿Es un chiste serio, una broma política – “una parodia complicada”, como dijo un lector? ¿Es un tipo de “propaganda por el hecho” como los anarquistas solían decir? Decídalo por sí mismo. Expuesto en lenguaje jurídico de primera, pero salpicado con creciente humor negro, la querella expone la insensatez e ignorancia de Achmat, su deshonestidad e hipocresía cuando ésta alega los hechos horribles acerca de los antiretrovirales que él vende para sobrevivir, parodiando la violencia de su misma retórica en su politiqueo del fármaco, y ofrece una introducción informativa acerca de lo que los fármacos antiretrovirales causan a la gente, incluso a Achmat. Al mismo tiempo que lo hace le retuerce un cuchillo en sus tripas, sonriéndole.