¿Dónde están los Zulúes que supuestamente deberían haber muerto?

 

Hace diez años, el 15 de Abril de 1999, un editorial de este periódico [The Witness] intitulado “VIH/Sida” afirmó: “Se declaró en modo seguro que un tercio de la población de KwaZulu-Natal ahora está infectada por un virus VIH que causa el Sida. Se llegó a esta estadística a través de un sondeo nacional que reúne datos procedentes de clínicas de atención prenatal...La situación real es... probablemente peor. Estas cifras se ajustan a los pronósticos funestos que se hicieron años atrás cuando el Sida causó preocupación por primera vez. Hubo un tiempo en el que se ignoraban esos pronósticos: ahora se demostró que la alarma estaba bien fundada. ... La velocidad de infección [está] aumentando exponencialmente... La muerte no llega espantosamente rápido: puede pasar toda una década antes de que el enfermo (y portador) finalmente muera. ... Para el fin de la primera década del primer milenio, la mayoría de los infectados probablemente estarán muertos. Los padres moribundos, muchos de ellos madres solteras, dejarán millones de niños huérfanos que requieren atención. La fuerza de trabajo que mueve la producción en todos los sectores quedará decimada, y será aun peor. La ‘catástrofe potencial’ es enorme”. Sólo para estar seguros de que nos alarmamos adecuadamente, y de que corrimos a comprar profilácticos para los sirvientes, el editorial concluyó con una alusión a “las plagas bíblicas de Egipto” y todo lo demás.

El editorial venía después de un informe alarmante publicado en este periódico el día anterior, que advertía: “Hasta un tercio de las personas en KwaZulu-Natal están infectadas por el VIH, el virus que causa el Sida. La cifra aumentó en un 1,61% en menos de una década”. En efecto, doce años antes, el 6 de Agosto 1987, hubo grandes noticias referidas al supuesto primer caso de Sida que aparecieron en los titulares del suplemento Echo: “A un sospechoso de tener Sida se lo examinó en el Hospital Edendale”.

Su editorial estaba exagerando un poco cuando afirmó que “la velocidad de infección [está] aumentando exponencialmente”, aunque esto parecía muy interesante, porque seis años después en Diciembre de 2005 el informe del HSRC sobre la “Prevalencia del VIH” admitió que sólo el 40,7% de las mujeres en KwaZulu-Natal estaban “infectadas con el virus VIH que causa el Sida”.

Dado que el estudio también halló que afortunadamente sólo el 0,6% de los blancos del país se contagiaron (porcentaje que disminuyó a un 0,3% en el último informe del HSRC publicado a principios de este mes), lo que los expertos de Sida querían decir es que el 40,7% correspondía a las sirvientas, pero no a las patronas.

Esto quiere decir que, según las autoridades científicas, independientemente de cuán saludable parezca o cuán intensamente sonría, casi una de cada dos mujeres zulúes que ves es “portadora” de gérmenes sexuales fatales donde tú sabes, ¡que sólo están esperando saltar y causarte el Sida!

Una década después de que se “declaró en modo seguro que un tercio de la población de KwaZulu-Natal ahora está infectada” y que “puede pasar toda una década antes de que el enfermo (y portador) finalmente muera”, llevó a que este periódico pronosticara: “Para el fin de la primera década del primer milenio, la mayoría de los infectados probablemente estarán muertos”. Por favor, ¿le podría hacer algunas preguntas estúpidas?

¿Por qué un tercio de los zulúes de esta provincia todavía no se fueron al cielo? ¿Dónde está la “fuerza de trabajo... diezmada”? ¿Y dónde están todos esos “millones de niños huérfanos” que quedaron? Me refiero a la “catástrofe” que usted prometió.

Lo lamento si parezco un negacionista.

ANTHONY BRINK
CIUDAD DEL CABO