FRAGMENTOS EXTRAÍDOS DE LA ENTREVISTA DE BRENT LEUNG A LUC MONTAGNIER QUE APARECE EN EL DOCUMENTAL “HOUSE OF NUMBERS”

 

“Podemos estar expuestos a muchas veces al VIH sin estar crónicamente infectados. Si se tiene un buen sistema inmune, éste puede deshacerse del virus dentro de un par de semanas”.

“El problema de los africanos es la desnutrición”.

“Están en estado oxidativo aun sin estar infectados por el VIH”.

“Su sistema inmunitario no funciona bien, por lo que puede permitir al VIH de entrar y persistir”.

“Por lo tanto hay muchas maneras – que no son las vacunas (¡El nombre mágico, las vacunas!) – para disminuir el contagio del VIH: tomando simples medidas de nutrición, dando antioxidantes – los antioxidantes adecuados – tomando medidas de higiene, luchando contra otras infecciones”.

Brent Leung: ¡¿Entonces si uno tiene un buen sistema inmune, el organismo se puede deshacer naturalmente del VIH?!

Luc Montagnier: “Sí.

“De hecho, me preocupan las diversas iniciativas espectaculares con respecto a los fondos globales para comprar fármacos, etc. – como la de Bill Gates – y las vacunas. Pero ustedes saben que ese tipo de medidas no tienen una buena base, sino que por lo contrario, no tienen ninguna base”.

Brent Leung: ¿Si Usted toma a un africano pobre infectado y le robustece el sistema inmune, es posible que se deshaga naturalmente del VIH?

Luc Montagnier: “Pienso que sí”.

“Las personas siempre piensan en fármacos y vacunas, por lo que este mensaje mío es diferente del que usted está acostumbrado a escuchar”.

 

COMENTARIO por Fabio Franchi

El comentario más inmediato es el siguiente: Montagnier desmiente en directo las razones por las cuales aceptó el premio Nobel en Octubre de 2008

Ya en 1991 Montagnier siguió su propio camino cuando afirmó que el virus VIH es la causa del Sida sólo en presencia de co-factores (los micoplasmas), pero muy pronto sufrió un cierto aislamiento por parte de la comunidad científica. Entendió la indirecta, no insistió más sobre el tema y por consiguiente fue acogido otra vez con brazos abiertos en las filas de la ortodoxia.

Pero aquella no fue su única “desviación”: en 1992, para explicar la presencia vergonzante de casos de “SIDA sin virus” (linfocitopenia de CD4 idiopática), propuso la existencia del fenómeno del “hit and run” (“golpea y escapa”), es decir, un operativo de tipo alemán: contacto < infección < daño y por lo tanto > fuga sin dejar rastros. Es una pena que no se verifique la falsedad de tal hipótesis, que sea indemostrable, por lo que no es científica.  

Ahora perfecciona su hipótesis creativa y dice que la “infección por el VIH” sólo ocurre si el sistema inmune ya está debilitado, caso contrario el “VIH” no logra “entrar”. Por lo tanto, el ve esta a infección como si fuera consecuencia de una inmunodepresión. Una inmunodepresión que se halla presente antes de la llegada del VIH y que está causada por el estrés oxidativo. Esto es más que suficiente para hacer volar por los aires al VIH como causa del SIDA... y del premio Nobel.

Llegado a este punto, si Montagnier fuera coherente, debería devolver el premio diciendo: “perdón, antes había bromeado”.

Montagnier añade sin titubear que la cura no son los antirretrovirales, sino que los antioxidantes, justamente lo contrario de lo que decía anteriormente. Ni siquiera pueden llegar a servir las vacunas (a pesar de que las prometió tantas veces y a las cuales dedicó tanta atención en estos últimos cinco lustros, ¡Hasta hace pocos meses)!

Además se dio cuenta de que fondos inmensos son mal empleados, olvidando de que él también recibió algunas migajas por los mismos motivos.

Dice que los africanos sufren de inmunodeficiencia debido a malnutrición y otras enfermedades, independientemente de la infección por el VIH, exactamente lo que afirmaron varios “disidentes”, también denominados “negacionistas”, ¡Que fue algo considerado ‘un peligro para la salud pública”! Nos hace llegar estas aclaraciones muy tarde, con una indiferencia infinita, pero habla de ello como si revelase un descubrimiento suyo original, meditado y reciente.

Dice que uno no se infecta si se es inmunocompetente, y que si el VIH de todas maneras logra penetrar en un sujeto inmunocompetente, éste se deshace de él en un par de semanas. Así reniega (¿U olvida?) dos piedras angulares de cualquier texto de inmunología pues – hasta no tener una prueba contraria – a) cada infección es independiente de la inmunocompetencia (mientras que la evolución de la infección depende de ella) y b) es cierto que un sujeto puede deshacerse de un virus dentro de algunas semanas, pero éste deja un rastro, una cicatriz aun en las personas inmunocompetentes, es decir, una reacción de anticuerpos específica que testimonia la “lucha entre el extraño y nuestros soldados”. Un organismo no puede deshacerse de un virus si antes no lo conoce (es decir, si antes el virus no penetra y se multiplica), y luego lucha contra él a su manera.

Dice que si en un individuo inmunodeficiente se logra robustecer el sistema inmune, pues bien, ¡Se puede eliminar el VIH! Pero aquí no se entiende que quiere decir con eliminar (¿El individuo podría convertirse en seronegativo?, ¿La carga viral podría volverse cero?). Si creyese (tal como parecía creer hasta ahora) que el “VIH” es un retrovirus, no diría que el organismo puede deshacerse de él (pues se afirma que una forma del VIH está integrada en el genoma de las células del huésped), lo que afirmaría como máximo es que lo puede mantener reprimido, en un estado inactivo.

Con estas afirmaciones Montagnier rebaja al rol del VIH, considerándolo como si fuera un factor de importancia secundaria (ni siquiera como una causa que acompaña a otras tal como afirmaba en el 1991-92). Lo degrada considerándolo un factor que no es necesario ni suficiente para el surgimiento Sida, tal es así que – siempre según su opinión iluminada – no es necesario luchar directamente contra el VIH para curar el Sida.

CONCLUSIÓN

No se como se lo puede juzgar a este científico, tan atraído por la fama y el éxito, y que sin embargo es capaz de admitir algunas cosas parciales (que revelan oscuros compromisos con su conciencia). El hecho que haya reconocido esto es más que suficiente para hacer volar por el aire los motivos que lo han llevado al éxito (pero hay que aclarar que lo hace solo después de haber gozado en abundancia).

Lo que importa es que la teoría del estrés oxidativo (presentada por primera vez por el grupo de Papadopulos-Eleopulos y después por Passi, Kremer y otros) recobra vigor. Es una teoría unificadora, que enumera a numerosos factores causales y que permite perspectivas de prevención, cura y desarrollos ulteriores.

Respecto a los africanos, Duesberg, Rasnick, Fiala y muchos otros afirmaron desde el mismo comienzo que el Sida en ese continente era muy diferente del de los países occidentales (es decir, que es causado por malnutrición, agua contaminada e infectada y enfermedades múltiples).

Con estas afirmaciones Montagnier reconoce implícitamente la razón de los que siempre han sido sus adversarios, los disidentes históricos. Su escasa buena fe es evidente debido al momento elegido para hacer sus declaraciones (después de haber recibido el premio Nobel) y la correspondiente falta de mención de quienes lo han precedido desde hace 25 años.

Es el sujeto que volvió al VIH más famoso el que termina aplastándolo: el de Montagnier es un ejemplo sublime de ingratitud hacia el establishment que le dio fama y dinero.