LO QUE EL MISMO LUC MONTAGNIER PIENSA ACERCA DEL AZT

EXTRACTO DE SU LIBRO “PELEANDO POR LA VIDA, PREVENIR ES MEJOR QUE CURAR”

Y ADEMÁS UNA DISCUSIÓN ACERCA DE LOS ÚLTIMOS INFORMES SOBRE LOS NIÑOS DE COLOR SUDAFRICANOS CON DAÑO CEREBRAL CAUSADO POR EL AZT

 

   El 6 de Octubre de 2008 el profesor Luc Montagnier del Instituto Pasteur de Paris ganó el Premio Nobel de Medicina por su afirmación en 1983 en la revista Science de haber descubierto el ‘VIH’. En el año en que fue declarado como el experto de Sida más santificado, publicó su libro Les combats de la vie: Mieux que guerir, prevenir (Peleando por la vida, prevenir es mejor que curar) donde advierte que el AZT es dañino para los niños recién nacidos y los que aun no nacieron. Traduzco sus palabras: ‘un aspecto que ha sido completamente escondido por la medicina especializada, sobre el cual la enseñanza de la medicina debería comenzar un trabajo serio’ es el hecho que

los tratamientos antivirales para combatir el Sida… también afectan a la polimerasa del ADN mitocondrial… Lo que afecta al ADN celular o mitocondrial es el efecto indeseado de los tratamientos antiretrovirales y de la quimioterapia en general, de cualquier tratamiento. Se puede decir lo mismo acerca de los fármacos contra el cáncer. Las quimioterapias contundentes para el cáncer o el Sida causan sistemáticamente stress oxidativo.

Montagnier expresó que exponer a los bebés al AZT antes y después del nacimiento era una práctica médica que pertenecía al pasado:

Hasta el final de los años noventa tratamos a la madre con AZT antes y durante el parto para prevenir la transmisión materno-fetal del Sida. Este tratamiento también se le daba al niño apenas nacido. Ahora empleamos otros productos. Pero en ese momento, como miembro del Consejo Nacional de Sida, planteé la cuestión alertando a mis colegas acerca del problema del AZT, es decir, su interferencia con el ADN mitocondrial y sus efectos potenciales a largo plazo en los bebés. ¿Imaginemos que más tarde esos bebés tienen hijas (las mitocondrias son transmitidas por la madre); será normal esa reserva mitocondrial de las hijas? No lo sabemos. Los efectos de esta clase de tratamiento fácilmente podrían saltar generaciones, así como el dietilestilbestrol causó luego cánceres de ovario, infertilidad y malformaciones en las hijas de las madres tratadas con el mismo. La quimioterapia con AZT no es inocua, y planteo esto a las personas que monitorean a estos bebés toda su vida. Normalmente sería necesario monitorear también a la siguiente generación... ¿Esta directriz que logré imponer sigue siendo respetada? Me temo que no.

Pero los efectos nocivos de la toxicidad mitocondrial del AZT mencionados por Montagnier no eran solo potenciales en la generación siguiente, sino que eran inmediatos.

Nicole Baillieu, una investigadora del Departamento de Fisioterapia de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Witwatersrand, y la Dra. Joanne Potterton, una conferencista que trabaja en el mismo lugar, publicaron el siguiente informe en la edición de Septiembre de 2008 del Journal of Neurologic Physical Therapy (32(3):118-21): El nivel de atraso en el desarrollo del lenguaje, sistema locomotor y cognitivo de los niños VIH-positivos, donde se demostró que ‘el 97.5% de la muestra’ presentaba

 un desempeño menor de lo esperado en lo que se refiere al aparato locomotor y edad cognitiva... El ochenta y cinco por ciento... demostró un retraso locomotor enorme, que fue la habilidad más afectada de manera adversa. La habilidad en el manejo del lenguaje fue analizada de manera descriptiva y reveló un retraso del 82.5% en el manejo global del lenguaje en los niños

La muestra incluía

Cuarenta niños VIH-positivos, que no fueron tratados con el antiretrovirus [sic], con edades comprendidas entre los 18 y los 30 meses que acudían la clínica para el tratamiento del VIH pediátrico Harriet Shezi en el Hospital Chris hani Baragwanath en Johanesburgo

 Los autores no informaron si a las madres de los ‘niños no tratados con el antiretrovirus’ se les había administrado AZT durante sus embarazos. Pero dado que el daño cerebral que se presentó coincidía precisamente con el que Blanche, Barret y otros presentaron en su informe, quienes determinaron que había sido causado de modo inequívoco por el AZT (con o sin el análogo 3TC), es seguro que les fue administrado.

Es más, en el Cuarto Congreso Sudafricano sobre Sida celebrado en Durban en Abril de 2009, Potterton presentó un resumen de sus hallazgos acerca de los beneficios limitados de un ‘programa básico de estimulación a domicilio’ en Soweto para el ‘desarrollo locomotor y cognitivo de niños VIH-positivos de menos de 30 meses de edad’. Cuando presentó el informe relatando cómo esos niños de color estaban sufriendo de

retraso del desarrollo, incapacidad de alcanzar hitos de desarrollo... deterioro de capacidades intelectuales... cuadriparesis espástica (rigidez espástica de las extremidades que a menudo está acompañada por dificultad para tragar y convulsiones), postura distónica (movimientos anormales o ‘bloqueados’) y regresión en lo que se refiere a hitos locomotores

ella habría podido estar describiendo a los niños VIH-negativos investigados por Blanche, Barret y sus colegas, quienes, de acuerdo a lo que ellos hallaron inequivocablemente, sufrieron de daño cerebral provocado por el AZT o AZT+3TC (véase apéndice de ‘Envenenando a nuestros niños’).

   Lógicamente, Potterton culpó al virus en vez del fármaco: ‘Los niños sudafricanos que están infectados por el VIH se encuentran a riesgo de sufrir retraso cognitivo y locomotor grave’. Como también los autores de seis estudios analizados por Abubaker y cols. tres meses antes. En el estudio denominado El VIH en pediatría y desarrollo neuronal en Africa sub-sahariana: un análisis sistemático publicado en Tropical Medicine and International Health (13(7):880-7) hallaron lo siguiente:

Se observó un retraso sistemático del desarrollo locomotor en la infancia…un nivel grave de discapacidad. A los 18 meses se individuó retraso mental moderado... El retraso en el uso de la palabra no apareció hasta los 24 meses de edad.

¿Cuál es la ‘CONCLUSIÓN’ de ellos?

Aunque se demostró que el VIH afectó todas las esferas del funcionamiento de un niño, el desarrollo locomotor es el más evidente en términos de severidad, aparición temprana, y persistencia de un extremo al otro de los grupos de edad.

¿Y la mía? Dado que los niños sudafricanos expuestos al AZT en el útero y después del nacimiento y que sufren el consiguiente daño cerebral, retraso mental y daño físico que conduce a la parálisis, entre otros males graves, serán casi todos de color, a los médicos blancos e hindúes que lo pasan a las mujeres embarazadas y también a los niños después del nacimiento, no les podría importar menos.